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No regales tu trabajo

Nunca, bajo ningún concepto, regales tu trabajo. Ojo, no me refiero a que no colabores en proyectos que consideres que valen la pena. Eso es cosa aparte. Me refiero al hecho de ajustar los precios por “contentar” a tus clientes. En esta temporada de andadura profesional, a veces acompañada y muchas otras veces en versión llanera solitaria, me he dado cuenta de que todos los trabajos salen caros. Por más que intentes ajustar tus servicios a la mínima expresión, para que tus precios sean competitivos, los clientes siempre exigen TODO. Con tanta información disponible, nadie se conforma con trabajos a media tinta.

El coste de “creación” es muy importante

A la hora de tarifar tus servicios, es mejor pensar en ellos como productos (con costes de fabricación, logística, embalaje, mkt…). Los clientes, por más bien avenida que sea tu relación con ellos, siempre serán clientes. No son tus amigos. Y como cualquier tipo de relación, hay momentos que los que tienes que aprender a decir “NO”, a sabiendas de que puede significar un adiós. Al final, negocios son negocios. El vendedor de zapatos no te regala sus productos por tu cara bonita. Te los puede dejar “bien de precio”, pero por regla general, siempre seguirá ganando.

Tu experiencia previa y actual tiene un valor

Muchas veces, al iniciar un proyecto de forma autónoma o freelance, entramos con timidez al mercado, porque “nadie” nos conoce. Y no valoramos nuestra trayectoria profesional en conjunto. Si eres bueno en algo, es por la suma de muchos factores y experiencias. No lo olvides. Y ese “Know how” es lo que aporta valor y diferenciación a tu marca personal o proyecto.

Lo importante es siempre aprender de los errores

En una formación que realice hace una temporada, mencionaron una frase que se me ha quedado grabada: “Una queja es un cumplido”. Cada lección aprendida te hace más interesante a tu mercado, si sabes ver la parte positiva del aprendizaje. La lecciones pueden ser un buen argumento de ventas. Usándolas con inteligencia,  puedes demostrarle a tus clientes varias cosas:

1-Que eres humano y te puedes equivocar (como todo el mundo).

2-Que eres capaz de aprender de tus errores para ser un mejor profesional.

3-Que eres capaz de gestionar las situaciones que se salen del camino trazado y sacar buenas ideas para cambiar los resultados. O dicho en otros términos, demuestras que eres una persona pro-activa y flexible. Y en los tiempos que corren, yo creo que saber adaptarse es imprescindible.

4-Una queja a tiempo puede hacer la diferencia en tu trabajo. La persona que se queja, puede ser tu mejor aliado para medir como te percibe el entorno. Crea un dialogo y saca la mayor información posible. Has que te ayude ha encontrar una solución para mejorar.

Espero que a alguno de vosotros os sirva.